A veces me gustaría ser un pez. ¿Acaso a vosotras no?
La gente se confunde, la gente es bipolar, la gente, la gente son muchas cosas. Hay gente que pide tener recuerdos con fechas de caducidad, como un yogurt. Otros piden conservar todo lo que tienen para siempre, indefinidamente, hasta que el tiempo lo consienta, y creen en las almas gemelas, también en la relaciones a distancia. Otras personas piden salud, ni dinero, ni amor, ni amigos, salud, porque lo demás ya vendrá. Yo, por pedir, pido ser un pez. Sí, un pez. Piénsalo. No es la primera vez que me cambio de colegio por traslados de mi padre, y aunque lleve dos años en este instituto ya, hay cosas que no se olvidan.
Recuerdo un día que, mientras iba subiendo las treinta siete escaleras hasta llegar a la tercera planta de mi instituto, después de haber recorrido el camino con los ojos cerrados por el cansancio. Después de observar las blancas y desteñidas paredes del edificio que reconocía desde hacía 3 años. Después de todo esto y de entrar en la tercera puerta situada a la derecha, con las paredes del mismo color que el pasillo, recordé que ese sería mi último día allí.También recuerdo cuando mamá me dijo que la abuela había muerto, o que, lamentablemente ese verano no íbamos a poder salir de la ciudad. Planes rotos.
Es verdad que también perderías las risas y los buenos momentos, pero todo esto se vería recompensado por el simple hecho de que, cada tres segundos, harías un nuevo descubrimiento.
-Emily, Emily, Emily… Planeta desconocido llamando a Emily, ¿me recibe?
Tan sólo puedo simular un “ajá” sin ni siquiera mover los labios de su posición.
-¿En qué pensabas?- Es Jason. El tiempo se para, y da marcha atrás. Quiere olvidarle.
-En que yo también quiero tener recuerdos con fecha de caducidad, supongo.-Suelto una pequeña sonrisa, pero eso, pequeña.
Él se encoge de hombros, supongo, no sabe de lo que estoy pensando, y es mejor. Si le llevo a contar mi historia de los peces, seguramente, ya estaría metida en una ambulancia camino del psiquiatra. Suelen decírmelo.
-Supongo que está bien.-Se vuelve a encoger de hombros y mira a Alice, su actual novia, aunque claro, me pregunto si él es eso para ella.-Solo te quería decir que bueno, que lo siento por lo de la moto, en fin, y todo eso, ¿sí?
-Claro. No hay problema.
Tonta, tonta, tonta. Sí que lo hay, pero no importa, porque él ha sonreído.
-Me tengo que ir, ya sabes.-Señala a su grupo de amigos y se encoge de hombros-
Se levanta y se va. Así sin más.
- Bueno claro Emily, ¿qué más iba a hacer?
- Joder conciencia, joder, decir adiós, es lo mínimo, ¿no?
Me termino mi Nestea y me levanto. Sí, supongo que se me olvidó mencionarlo, soy adicta al Nestea, igual que a Bob Esponja, a la música, a la fotografía, a los Sims, a los móviles y a miles de tonterías. También me encantan los colores vivos, y las converse. Amo pintarme las uñas cada una de un color, pintarme cada día de una forma diferente y sentirme distinta por fuera, aunque por dentro sigo siendo la misma. Supongo que soy una adolescente con gustos y pensamientos de niña, sin más.
Amo el chocolate y el cola-cao. Saltar sobre los charcos y enterrarme en hojas de árboles en otoño. Cosas normales en niños de diez años, como mucho. Yo tengo dieciséis.
Odio las matemáticas, sobre todo lo logaritmos, nunca me han salido, nunca los he entendido hasta este año, y ahora, los odio mucho más.
-0.30 señorita. El logaritmo de dos es 0.3010, y no, no existen los logaritmos de números negativos.
¿Nunca os ha pasado que estáis en vuestros pensamientos y la profesora os pregunta algo? Sí, supongo que sí. ¿Y alguna vez os ha pasado que a la vez la estabais escuchando y os sabéis la respuesta? Espero que sí. Te sientes totalmente superior al ver su cara de desprecio cuando ve que no te puede poner un negativo por no prestar atención, aunque claro, si la da la gana te lo puede poner, sin tener que dar ninguna explicación.
-Continuemos…-Dice mientras coge la tiza y vuelve a darnos la espalda para escribir en la pizarra.
En ese momento, mi clase se vuelve un zoo, relativamente claro.
Los chicos se arman de bolas de papel gigantes formadas por hojas de cuaderno y celo, y ¡zas!, las bolas, los aviones, los bolígrafos, los cuadernos e incluso alguna que otra mochila vuelan por el aula. Parece un campo de batalla.
La gente se sube a las sillas y comienzan a imitarla, a ella, a la señorita Leslie. Un nombre poco común, lo sé.
Es una señora mayor, con gafas rojas que hacen su cara bastante alargada y a la vez redonda. Tiene los ojos verdes saltones, y el pelo teñido de naranja. Todo el mundo la saca dos o tres cabezas como poco, aunque ella saca a los demás uno o dos cuerpos de ancho.
Un peplito aterriza en mi mesa y yo, rápidamente miro a mi alrededor y la recojo. La abro.
“¿Quedas hoy? Venga, di que sí, es Jueves. No hay deberes.
Atentamente, tu compañero tres sitios más a la derecha que tú”
Levanto la cabeza y empiezo a contar. Una cabeza, dos cabezas, tres cabezas, cuatro cabezas. Ah no, para Emily, era la tercera. Vuelvo la mirada. Es Jason. ¿Y todo esto?
“Me sorprendió que esto sea tuyo, ¿desde cuándo hay ésta confianza? En todo caso, no puedo, estudiar, ya sabes. Otro día ;)”
Cierro el papelito, lo agarro entre mi mano derecha y recurro al procedimiento lento, pero seguro.
-Perdona Amanda, ¿puedes pasarle esto a Jason?-La sonrío y ella me sonríe a mi.
Me gusta Amanda. Es simpática. Es buena persona. Es maravillosa, sin más, aunque lo nuestro no se pueda considerar una amistad.
-Ya la tiene. –Me dice Amanda mientras me guiña un ojo y vuelve a coger su boli bic, dispuesta a escribir de nuevo los apuntes de matemáticas.
Miro de nuevo tres cabezas a mi derecha y le veo como gira su cabeza y me mira. Pasa un segundo, dos, tres. Ahora mismo, si fuese un pez lo habría olvidado todo.
Puedo ver como suspira, es más, juraría como he podido oírlo, se encoje de hombros y me muestra un papelito, más bien una hoja de su cuaderno.
“Está bien. Te espero a la salida entonces.”
Mierda. Es verdad. Se me olvidó contar que es mi nuevo chofer, si es que se puede decir así, pero no a tiempo completo. Sólo de mi casa al instituto, y del instituto a casa. Es lo bueno de tener un amigo con moto.
No, no, rectifico, es lo bueno de tener un compañero con moto. Eso sí, compañero, sin más. Hoy está amable, mañana estará borde. Es bipolar, y odio que la gente sea bipolar, aunque yo también lo sea.
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¡Hola! :)
Bueno, quería daros las gracias por todo el apoyo que estoy recibiendo; tanto por Gmail, como en el tuenti y por aquí en el blog. Son increíbles.
Bueno, quería daros las gracias por todo el apoyo que estoy recibiendo; tanto por Gmail, como en el tuenti y por aquí en el blog. Son increíbles.
También quería darles mi correo por aquí, así que aquí va: emilywalker1313@gmail.com
Mi tuenti es el siguiente: Emily Walker. Solo tienen que picar en el nombre e irán directas a mi perfil.
Bueno, creo que ya no hay nada más que las tenga que decir, espero que hayan disfrutado del capítulo y que les guste la novela en sí.
Lo siento por el retraso.
Un beso :)
Buen capitulo espero qe sigas escribiendo... :)
ResponderEliminarBesos :)
Joder Emily. Me corro con tu novela, lo sabes.
ResponderEliminarEl siguiente pronto :)